GLIFOS
REVISTA VIRTUAL DE LA NEL-CIUDAD DE MÉXICO | Nro. 11 - MAYO 2019
 

ENCUENTROS DE BIBLIOTECA - PRESENTACIÓN DE LA REVISTA FREUDIANA NO. 84
La interpretación poética

Ciudad de México, 26 de marzo 2019

Introducción a la presentación de Freudiana
Alexandro Simancas

 

  1. Al leer el título de Freudiana 84 en contraste con el diseño de su portada, se me vino a la mente el analista trauma del seminario XIX. Y pensé, como en otras ocasiones, lo urgente que es inventar un neologismo para dar cuenta de lo que hoy, todavía, a cierto quehacer del analista, continuamos llamándole interpretación.
    Agujerear el sentido, con la profundidad y contundencia de una bala, no armoniza en lo más mínimo con este concepto clásico, que inmediatamente nos remite al semblante de los discursos, al engaño de la significación; y sin embargo, habríamos de preguntarnos si su forzada pertinencia, acaso no es producto de un salto que todavía no se da, de una insistencia que se rehúsa a escuchar otra cosa que no sean historias, narraciones plenas de sentido abrochadas con la verdad.
  2.  

  3. ¿Interpretación poética, existirá? ¿No irrumpe en esta frase, cierta dificultad? “El último y también el más difícil paso de toda interpretación, consiste en eclipsarse con sus aclaraciones ante el puro alzarse ahí delante del poema” afirma Martin Heidegger citado en el artículo de Pepa Freiria, intitulado “Acerca de la interpretación y su poética”. De Hölderlin a Borges, pasando por Francis Ponge y Sor Juana, atravesamos en la edición de esta magnífica revista, sólidos argumentos y reflexiones sobre eso, sobre lo cual, habríamos de abocarnos los analistas inspirados y comprometidos con la enseñanza de J. Lacan. Evidentemente lo que se alza en primer lugar, es el propio análisis, su modalidad, acorde hasta los límites con la lógica de un inconsciente transferencial y un síntoma voraz que se nutre a cada desciframiento, o un análisis orientado por la austeridad de los cortes, los silencios, el equívoco; un análisis que apueste por cernir esos trazos de real.
  4.  

  5. La interpretación es una baba de caracol, y lo digo, en parte, inspirado en el texto de la poetisa y filósofa Chantal Maillard, no digo que el caracol sea el analista, y mucho menos que sea el analizante; la baba pues escapa a los esfuerzos de creación y entendimiento de uno y otro, simplemente emerge, se desliza abriendo camino mostrando que cuando hablamos, y escuchamos con atención, algo irrumpe atravesando la barrera del sentido, la cretinizante debilidad mental que en cada ocasión nos hace creer que avanzar en un análisis consiste en entendernos mejor, sesión tras sesión, año tras año. En esos casos, el que está del otro lado, también ayuda, siendo fiel como diría Lacan, a sus amoríos con la verdad, empeñado en que las consecuencias para el ser hablante, del agujero de la no relación sexual, de alguna manera, podrían evitarse si se consigue ordenar todo aquello que en el analizante hace obstáculo a un buen encuentro, con el objeto por supuesto, con el mundo aparte; en tanto yo, en tanto en mí, algo insiste para adaptarse o volverse dueño de las circunstancias.
    ¿Cómo nombrar esa otra intervención, ese acto que se desliza sin ruido, o irrumpe con el poder de un trueno? Poesía, poema, es ya una pretensión, nuestro discurso no aspira a lo bello, y Esthela Solano nos lo recuerda, la belleza es un velo de lo real, del horror a lo que cada uno en un atisbo, habrá de enfrentarse; entonces, ¿que nos enseña la poesía, el poema en lo que concierne al acto del analista? Seguiré con Chantal: “el poema habita el lenguaje, se sirve de palabras muertas a las que traslada y reaviva. Vehicula algo -¿vivencias, sentimientos, saberes ocultos?- que difícilmente puede hallar, en las palabras, la manera de decirse en su totalidad. En el modelo de revelación la palabra es símbolo, y el símbolo no ha de confundirse con lo que representa. Por eso peligra el poema en la letra escrita. El poema ha de transmitirse con la voz, está vivo, es sonoro...”
    La intervención del analista, su apofántica si me permiten, escaparía entonces a la retórica de un tratado, una teoría que la quisiera enseñar; ella pertenece y se despliega en el ámbito del diván, en la intimidad que protege la asociación libre, y en donde se hacen resonar con la piedra de toque del objeto a, los singulares sonidos emitidos por la manera elegida de gozar.
    Concluyo con una frase de Hölderlin, extraída de Freudiana, que dice:
    “Un signo somos, sin interpretación”.

 

BIBLIOGRAFÍA.

  • Freudiana 84. La interpretación poética. Revista psicoanalítica. Escuela Lacaniana de Psicoanálisis. RBA, Libros, distribuidor. Barcelona, España, 2018.
  • Maillard, Chantal. La baba del caracol. Vaso Roto Cardinales, Ediciones, Madrid, 2014.