GLIFOS
REVISTA VIRTUAL DE LA NEL-CIUDAD DE MÉXICO | Nro. 11 - MAYO 2019
 

OBSERVATORIO DE POLÍTICAS DEL AUTISMO DE LA FAPOL
Ciudad de México, 27 de abril de 2019

Una Invención
María Victoria Ferrero

Una infinidad de teorías se abarrotan en las puertas de entrada del autismo desde hace ya unas cuantas décadas. Causas por dentro y por fuera del cuerpo, en la genética, en la sangre, en el medio ambiente, en el entorno social, se tironean de sus blusas intentando dar una respuesta. Se habla de incurables y de curas. Se habla de culpables y de víctimas.

En el viejo continente, y a consecuencia de una dura polémica sobre el tratamiento posible del autismo que propone el psicoanálisis, Eric Laurent habló de una “batalla”. En este contexto expresó que para él, el debate sobre si las causas del autismo son orgánicas o psíquicas es un falso debate, ya que “Un sujeto no deja de ser un sujeto, aunque su cuerpo sufra un “hándicap”. Es conveniente adaptar el psicoanálisis a su caso, lo cual no consiste en proclamar la psicogénesis contra la somatogénesis”[1]

En Estados Unidos, el documental Life, Animated, sobre Owen Suskind nos brinda un testimonio. “Owen desapareció” dice su padre, Ron. El diagnóstico: autismo. Inmediatamente comienza a recibir todo tipo de tratamientos orientados a conseguir que responda de alguna manera. En la escena de su primera terapia temprana puede verse claramente la dificultad ante la que nos encontramos cuando intentamos que un niño autista responda. Owen se resiste a seguir las instrucciones, a comunicarse, y su familia siente que tiene que hacer algo: una invención.

Las terapias ponen su esfuerzo en quitar del paciente autista eso que “no sirve para nada” y agregar aquello que falta. Ampliar su vocabulario, enseñarle buenos modales de comunicación, respuestas asertivas, caminar levantando el mentón, y el check list de herramientas para la vida en sociedad tiene palomitas y taches; eso es indiscutible. Sin embargo hay otro punto de esta biografía que considero crucial para pensar las intervenciones de un tratamiento posible del autismo.

Todo sigue igual en el vínculo de Owen con su familia, no hay intercambio posible. Owen sólo dice incoherencias (así nombran sus padres lo que escuchan) hasta ese día en que su madre, Cornelia, escucha algo más: “Sólo tu voz”. El psiquiatra dice “ecolalia”, sus padres insisten: “algo más”. Usar a Lago, el títere de pájaro, es la invención del padre que abre las puertas al diálogo con su hijo. Un hallazgo, que podría calificar de fortuito si nos olvidáramos de la insistencia de sus padres en que algo había ahí, no todo eran incoherencias, las películas no solo lo tranquilizaban, algo más quería decir. Un hallazgo que cambia el mundo para la familia Suskind. Un pequeño intercambio que Ron y Cornelia describen como un reencuentro.  El objeto autístico pasó de ser lo único que lo tranquiliza a ser un camino, una vía para el encuentro con Owen.

En palabras del mismo Owen, la dificultad para estar con otros se hace emotivamente presente: “La manera en que la gente ve a los autistas es que no quieren estar con otra gente. Eso está equivocado. La verdad sobre los autistas es que queremos lo mismo que todos los demás pero a veces no sabemos conducirnos y no sabemos cómo conectarnos con otros”.[2]

Hablar de “rechazo al otro” confunde si suponemos en ese punto una suerte de voluntad del sujeto. No quiere hablar, sólo quiere su celular, o su cochecito, o sus películas de Disney en este caso, no quiere nada más. Si rechazamos eso que parece ser lo único que el autista quiere, o lo único que puede querer, si suponemos que quitando lo que hay ganaremos lo que falta, estamos dando al autismo la condición de voluntario o de aprendido.

¿Por qué el psicoanálisis no trata de ese modo el autismo? Porque no trata de ese modo a nadie. No hay razón para hacer del autismo una excepción. El punto de partida es siempre lo que ya hay, lo que quien consulta ya pudo hacer con lo imposible. El autista trae consigo, pegado al cuerpo, una solución ante lo imposible de estar con otros, ante su no tener con qué responder a esa demanda.

Si un punto de encuentro hay entre Affinity therapy (que es la terapia que crea Ron Suskind a partir de su experiencia como padre de Owen) y el psicoanálisis es justamente este punto de partida. No hay en el autista la voluntad de rechazar al otro o de desatender a las instrucciones. Hay un imposible que se hará más accesible en la medida en que se respete lo que el autista ya pudo hacer, lo que trae, aquello con lo que se tranquiliza, a lo que no le teme, lo que no lo invade.

Partir de ahí tampoco significa dejarlos ahí. Es desde ese punto de partida que algo puede desplazarse, ampliarse. Nunca sabemos cuánto ni hasta qué punto. Ron y Cornelia tampoco lo sabían.

El psicoanálisis apuesta por un tratamiento que respete la singularidad del uno por uno, y que favorezca la invención. El destinatario de este tratamiento llega sin poder articular una demanda, traído por aquellos que, la mayoría de las veces, sufren también. El analista se dará a la tarea de crear un espacio que se pueda construir, como dice Miguel Furman en Sin Agujero: Tratamiento posible del autismo y la psicosis en la infancia y adolescencia[3], que no sea del sujeto pero tampoco del analista, un lugar donde alojar, sin ser experimentado como intrusivo por el autista. Pero no será pasivo, será prudente apostando por que se haga posible para el autista esa invención. No sin dificultades y tropiezos, es una apuesta por la dignidad del sujeto.

REFERENCIAS

  1. Laurent, Éric, La batalla del Autismo, Grama, Buenos Aires, 2013, pp.29-30
  2. Roger Ross Williams & Ron Suskind (2016), Life, Animated, Estados Unidos, Coproducción Estados Unidos-Francia; A&E Indiefilms / Motto Pictures / Roger Ross Williams.
  3. Furman, Miguel, Tratamiento posible del autismo, Sin Agujero. Tratamiento posible del autismo y la psicosis en la infancia y adolescencia, Tres Haches, Ciudad Autónoma de Buenos Aires, 2018, p. 121.