GLIFOS
REVISTA DE LA ORIENTACIÓN LACANIANA DE LA CIUDAD DE MEXICO | Nro. 4 - Diciembre 2016
 

CUARTA MESA REDONDA HACIA LAS I JORNADAS DE LA NEL CDMX - ¿NI CONTIGO NI SIN TI? LO QUE DICE EL PSICOANÁLISIS DEL AMOR
11 de octubre 2016

Mal de amores o diciembre me gustó pa' que te vayas
Edna Elena Gómez Murillo

El mal de amores nos atraviesa. "Ni contigo ni sin ti" es la puesta en palabras de un malestar que atrapa a todo aquel que habla, cuando nombrar no puede y sin embargo, nombrar es lo único con lo que cuenta, es de lo que está hecho. Los poetas son de aquellos que se esmeran en que el lenguaje alcance para algo que no sea el enredo de la comunicación y entonces hablan y escriben de amor, saben que el amor no es encuentro armonioso, no es la instalación de la felicidad.

El título de este trabajo contiene un poco de esos decires que se hacen cifra para las cosas del amor, "…diciembre me gustó pa´ que te vayas…" le dice un amante a su amante cuando han topado con un imposible. Cuando la castración se presentifica, cuando ya no hay las palabras que vuelvan a organizar un sentido y la experiencia se torna en algo de muerte. Quedarse es morir, irse es morir. Hay silencio, se detiene por instantes el flujo de la vida, de las palabras entre dos, y los amantes (a veces sobre todo uno) pueden vivir el borde con un real.

Suponemos al partenaire la capacidad de desaparecernos, "por qué quieres matarme poco a poco": le atribuimos una hiperpotencia que no es más que aquella asignada al Otro del lenguaje, pero haciéndola pasar por la materialidad de un cuerpo con el que creemos poder hacer algo para calmar nuestra indefensión gozante. El partenaire, su cuerpo, dicho en términos muy latos, es como el carrete del fort-dá, el pequeño elemento del que se vale el sujeto para tener una autoría en el tiempo que es su propia vida. A fin de cuentas, toda la potencia del Otro queda reducida por el acto de amor de un sujeto: la creación del mundo como velo a la nada. Pero el sujeto no se da cuenta, no sabe que tiene ese saber y desde su constitución paranoica, el Otro es el que lo domina, lo ama o lo odia, lo acoge o lo abandona. Las historias de amor son los fantasmas coincidiendo en un tiempo, o síntomas que se engarzan para hacer algo con un real, "relación sexual que se abisma en el sin-sentido, cosas que en nada disminuyen el interés que debemos tener por el Otro." [1][2]

"No quiero comenzar el año nuevo con este mismo amor que me hace tanto mal", porque si el amor es por excelencia la invención de un goce frente a lo imposible, entonces podemos –cada uno- provocar relaciones de pareja advertidas de las formas de ese goce que nos habita y de una salida por el lado de un deseo que pone fecha, diciembre, pero que puede tornarse siempre en una víspera.


NOTAS

  1. Lacan, J, Seminario XX. p 106, Coedición Ateneo de Caracas/Paidós, 1981.