GLIFOS
REVISTA DE LA ORIENTACIÓN LACANIANA DE LA CIUDAD DE MEXICO | Nro. 4 - Diciembre 2016
 

Lo que cesa de no escribirse... en el amor
Comentario a una cita del Seminario 20

Alexandro Simancas O.

La rata en el laberinto, es como intitula Jacques-Alain Miller la última clase de Lacan del seminario Aun, ¿lo hace sólo para señalar la distinción que hace Lacan en el experimento con la unidad ratera y sus signos en el montaje, de las preguntas que conciernen al saber y al aprendizaje; o también para instalar como necesaria la presencia de lalangue -soporte del icc.- en la relación que el ser hablante establece con el amor y el saber en su articulación al goce? Recordemos que el eje de las preguntas que se plantean en este último encuentro del Seminario 20, se orientan por el interrogante de cómo el Ser puede saber algo, cuestión que en los bajos fondos de la ciencia responden de manera deficiente por desconocer el inconsciente, mientras que para nosotros, los amantes del psicoanálisis, la hipótesis de uno estructurado como un lenguaje es necesaria para elucidar la emergencia del amor entre dos saberes que no se saben. No me detengo y continúo para ubicar algunas coordenadas en las que se despliega la cita que nos concierne:

"La contingencia la encarné en el cesa de no escribirse. Pues no hay allí más que encuentro, encuentro, en la pareja, de los síntomas, de los afectos, de todo cuanto en cada quien marca la huella de su exilio, no como sujeto sino como hablante, de su exilio de la relación sexual. ¿No quiere esto decir que sólo por el afecto que resulta de esta hiancia se encuentra algo, que puede variar infinitamente en cuanto al nivel del saber, pero que, un instante, da la ilusión de que la relación sexual cesa de no escribirse? -ilusión de que algo no solo se articula sino que se inscribe, se inscribe en el destino de cada uno, por lo cual durante un tiempo, tiempo de suspensión, lo que sería la relación sexual encuentra en el ser que habla su huella y su vía de espejismo. El desplazamiento de la negación, del cesa de no escribirse al no cesa de escribirse, de contingencia a necesidad, este es el punto de suspensión del que se ata todo amor.

Todo amor, por no subsistir sino con el cesa de no escribirse, tiende a desplazar la negación al no cesa de escribirse, no cesa, no cesará." (J. Lacan[1])

El saber es un enigma, afirma decididamente Lacan para ir directamente al asunto, es un enigma, añade, presentifícado por el inconsciente, no cualquiera, sino aquel enunciado por Freud al que caracteriza por los mecanismos de la condensación y el desplazamiento, por la metáfora y la metonimia, es decir por la substitución significante y su desliz-a-miento que posibilita la emergencia de un sujeto evanescente pero puntual que en el significante encuentra su soporte y su signo. Este sujeto que surge de la articulación del S1 y el S2 (¿de ese dos, de esos dos?) resulta secundario al enjambre que se conjuga en el significante amo, al saber del uno proveniente del Essaim[2]. Uno encarnado en lalangue, no en el individuo con su aparente indivisibilidad del cuerpo, sino en los æfectos[3] que en este se constatan en el ser que habla (parletre) y escapan a su enunciación.

El lenguaje, dice Lacan en esta misma clase, es una elucubración de saber sobre lalangue, pero el inconsciente es un saber, una habilidad, un savoir-faire con lalangue[4].

El amor entonces, podríamos concebirlo como un æfecto del savoir-faire del inconsciente con la hiancia que abre la no relación sexual, como el encuentro contingente producto de un obscuro reconocimiento comandado por el brillo agalmático del objeto a en el campo del Otro considerado como cuerpo, que atrae que hace coincidir a la pareja, a sus afectos a sus síntomas se nos dice, haciendo surgir la ilusión de que la no relación sexual, la falta de proporción cesa de no escribirse.

Incluso afirma Lacan, algo se inscribe en el destino de cada uno, en ese tiempo de suspensión donde se despliega el amor y la relación sexual encuentra en el ser que habla su huella y su vía de espejismo. ¿Esta bella frase de Lacan, acaso no evoca en nuestra lectura la fórmula del fantasma, la relación que el sujeto en falta, barrado por un goce que lo escinde, articula con el espejismo del otro especular que al mismo tiempo insinúa con su presencia y sus palabras la existencia de ese algo, esa cosa que hace signo de amor y nos completa? El desplazamiento de la negación parece confirmarlo, la contingencia del encuentro que se transforma en necesidad con el no cesa de escribirse, inscribe las hystorias de amor en la lógica que el losange articula del sujeto lacaniano con el petit a. Sin embargo, es necesario señalar, que Lacan no termina esta última sesión del seminario con referencia alguna al fantasma, es más en ningún momento de su clase, hace mención de él.

Es, más bien por la vía del ser, como él avanza en la elucidación de lo que el inconsciente hace posible con el amor como suplencia de la no relación sexual. Y es que si bien el fantasma nos enseña de los efectos que la relación asimétrica entre los amantes produce en la conjunción de los afectos. No alcanza para esclarecer la metamorfosis que hace posible en la relación entre dos seres el amor que, aunque ilusoriamente, aborda en su aufhebung[5] al ser. Un ser dice Lacan prendido del otro, que solo se sostiene por errarse, por un equívoco en el que se quiere hacer existir al Uno con nuestro amor, y que se escapa o se yerra en aprehenderlo.

Articular el Uno con el objeto a es quizá una vía para pensar el amor, no cualquiera, sino el amor lacaniano, el amor que apunta al ser sostenido por las singulares formas de satisfacción de cada uno, envueltas, condensadas en la bella e irresistible forma de agalma.


NOTAS

  1. Lacan, Jacques. El Seminario. Libro 20. Aun, pág. 175. Editorial Paidós, Buenos Aires, Argentina 1995.
  2. Essaim (enjambre) es cuasi-homofónico en francés con S1
  3. La homofonía entre afecto y efecto, permite el juego de palabras para crear el neologismo citado, en el que afecto es un efecto experimentado en el cuerpo causado por la incidencia del significante en el viviente que habla.
  4. Ibíd. p. 167
  5. Aufhebung: Relevar. Tiene en el lenguaje el doble sentido de conservar y hacer cesar, contiene la idea de rebasar y conservar a la vez, lo que ha sido rebasado. De lo anterior deriva la asociación a este término, de superación o elevamiento.