GLIFOS
REVISTA DE LA ORIENTACIÓN LACANIANA DE LA CIUDAD DE MEXICO | Nro. 4 - Diciembre 2016
 

SEGUNDA MESA REDONDA HACIA LAS I JORNADAS DE LA NEL CDMX ¿NI CONTIGO NI SIN TI? LO QUE DICE EL PSICOANÁLISIS DEL AMOR
23 DE AGOSTO 2016

La invención de un nuevo amor
Alexandro Simancas O.

Luego de un tiempo de analizarse, uno empieza a desconfiar de frases como esa, por muy original, creativo o estrafalario que uno sea en las cosas del amor, lo cierto es que luego del primer tiempo de novedad, que conlleva la experiencia del inconsciente, es fácil percatarse de los elementos de repetición que han signado nuestras relaciones. Cuando el analizante se sincera con quien le escucha y cuenta algo de lo que va en sus sueños y fantasías diurnas, paso a paso, sesión tras sesión la inercia del fantasma y la forma peculiar que éste tiene para cada uno de sostener el deseo, se pone al descubierto, dejando al desnudo con ello que el amor, como afirma Lacan en el Seminario 20[1], en el desplazamiento de la negación del cesa de no escribirse, al no cesa de escribirse se ata a una ilusión, un punto de suspensión en el que la relación al Otro se hace posible, aunque ella no esté marcada sino por la impotencia de hacer de dos, Uno.

¿Será que el destino del amor es el de siempre ser un engaño, que la repetición en su fracaso no triunfa sino en mantener con vida e insatisfecho el encuentro imposible con la das Ding; será que el amor en su dimensión simbólico-imaginaria se reduce al señuelo narcisista de ser mirado por el Otro, como el objeto agalmático que sutura la hiancia del hablanteser por coincidir con los ideales, sueños y afectos que surgen y se recrean en el encuentro amoroso en el que se supone la mirada del otro como el yo se mira; o quizá, tal vez, existe una manera distinta, singular de arreglárselas con la falla que nos constituye, de abordar la falta en ser del sujeto que lo condena al exilio inexorable de la relación sexual al tiempo que hace posible, como suplencia, la emergencia del amor?

Los no incautos yerran, dice Lacan, y es que para enamorarse hace falta dejarse engañar por uno de los nombres del padre que es el amor, hacerlo implica necesariamente poner la falta en el campo del Otro y con ella bordear una satisfacción que se alcanza no necesariamente cuando los cuerpos se unen, a veces basta como nos lo enseña el amor cortés con una mirada, con el solo consentimiento de la dama a ser amada, con una carta o un saludo distante, con un signo de amor que para el amante puede ser cualquier cosa. El amor cortés [2]radicaliza esta pasión y da cuenta de su naturaleza, que no depende sino del vacío en el que surge y se manifiesta casi con total independencia del objeto de amor, elevado nos dice Lacan a la dignidad de das Ding, la Cosa, con una satisfacción pulsional vía la sublimación. El amor cortés nos enseña, por encarnar la imposibilidad misma de la relación sexual, su función de velo y también de suplencia en tanto hace posible inscribir algo ahí donde no hay nada.

Si bien es cierto que en el psicoanálisis no se habla más que de amor, también es necesario señalar que en nuestro campo no existe una teoría del amor, un Ars Amandi que nos oriente e instruya en una técnica infalible para mejor amar, una pretensión así está descartada, puesto que en la dinámica de la transferencia bajo la cual se desenvuelve un análisis, el acto del analista opera una separación, introduce una distancia cada vez mayor entre el ideal del yo y el objeto a, teniendo esto como resultado el feliz descubrimiento para los analizantes de saber que no existe una forma de amar ideal aplicable a todos, que el amor en cada una de sus expresiones florece para cada cual de manera distinta, aunque ciertamente, y precisamente por la incidencia de las dimensiones clínicas del síntoma y el fantasma, hay rasgos, condiciones irreductibles que permanecen luego de analizarse.

Ahora bien, bajo estas coordenadas ¿Qué posibilidades hay para la invención de un nuevo amor, qué oportunidad tenemos hombres y mujeres para vincularnos de otra manera más satisfactoria con el partenaire? Seguramente podrán vislumbrar, que la respuesta a esta interrogante requiere de mayor espacio y la reflexión de otras muchas consideraciones, por ello antes de continuar y avanzar con ustedes un poco más en esta dirección, quiero invitarlos a inscribirse y participar en la primera Jornada de la Nel Ciudad de México que interrogará el problema del amor con el título ¿Ni contigo ni sin ti?: Lo que dice el psicoanálisis del amor.

Y es que precisamente en el título de esta jornada de trabajo a realizarse en diciembre, subyace un concepto fundamental para orientar la posibilidad de inventar un nuevo amor y, con él, hacer más vivible la relación con el otro, vínculo que ante todo se ve concernido con esa pareja inseparable que es nuestro propio síntoma, con sus inhibiciones y angustias que pueblan la relación del viviente que habla consigo mismo y por supuesto con el Otro, encarnado en las distintas figuras familiares y sociales que constituyen su vida en donde se proyectan conflictos, respuestas, soluciones y anhelos producidos incesantemente por un sujeto tachado, escindido estructuralmente por la acción del significante en el cachorro humano, que al tiempo de ser causa de la inexistencia de la relación sexual, es también lo que posibilita la invención de un nuevo amor, un amor más digno dice Lacan, una nueva construcción significante orientada por el saber que devela el psicoanálisis, el cual enfrenta al parletre con el desafío de inventar algo nuevo, valiéndose del vacío mediador y la letra de su sinthome.


NOTAS

  1. Lacan, Jacques,El Seminario. Libro 20 Aun, Editorial Paidós, Buenos Aires, Argentina 1995.