GLIFOS
REVISTA DE LA ORIENTACIÓN LACANIANA DE LA CIUDAD DE MEXICO | Nro. 4 - Diciembre 2016
 

El superyó en el amor
Aldo Ávila

¿Qué nos dice?

Que lo imaginario del amor apunta a la identidad, a la proximidad, simplemente a la completud, implicando esto el borramiento de la división subjetiva, mejor conocida por nosotros como castración.

Que lo real del amor implica sus afectos, el "odioamoramiento" que propone Lacan, una conjunción de odio- amor y mentira. El estrago propio del sometimiento del sujeto a la demanda del amado. El dolor que la pérdida de éste conlleva. La felicidad de tenerlo, de gozar los beneficios de ser reconocido por el sujeto amado, y en el mejor de los casos ser consentido por éste, a veces pudiendo incluso disfrutar del préstamo de su cuerpo y malearlo, comerlo a besos!

Que lo simbólico del amor es condición necesaria para poder identificarlo y elegirlo, hacerlo existir. Que su "ser pensado" es la constante sólida que acompaña al amante más allá de la presencia del cuerpo y la imagen del amado. Lo que el otro "es" para mí, lo que soy para el otro y lo que somos para el gran Otro, es el terreno fundamental para concebir la categoría de lo simbólico del amor y desde ahí fundamentalmente lo que conocemos como "amor de transferencia" también.

"Ni contigo, ni sin ti", el superyó en el amor.

Cuando leía el título de nuestras Jornadas, notaba de primera vista el mandato superyoico que implicaba: un mandamiento en dos partes simultáneas que dividen al sujeto y lo empujan a un imposible; Freud nos pone el ejemplo famoso de: COMO EL PADRE DEBES SER Y COMO EL PADRE NO SE TE ESTÁ PERMITIDO SER. En el automatismo del sujeto del inconciente alienado a la estructura y el sentido del lenguaje, no se repara en que se está entrando a un callejón sin salida, a una solución imposible, pero efectiva en garantizar la mortificación al intentarlo, el cultivo de la pulsión de muerte en su repetición incesante, al menos mientras esté sometido a los mandatos superyoicos, en este caso del amor.

Pienso algunas posibles conjunciones derivadas: "Debo estar contigo y no sin mí", "No debo estar contigo y sí conmigo" pero cómo estar conmigo sin ti, sin el Otro? "No debo estar conmigo y sí contigo" pero cómo sacrificarme por ti y seguir siendo yo? Cómo sin morir en el intento? Etc.

La pregunta precisamente aplicada al título es: "Ni contigo, ni sin ti.. ¿Qué?', ¿qué es lo que se mantiene a pesar de no estar contigo, sin ti?¿Qué es lo que persiste a pesar de estar contigo? Me parece que la respuesta es: La inexistencia de La relación sexual, o sea la no proporción sexual, producto de la división subjetiva constitutiva del sujeto, el retorno de lo real sin ley, y el sinsentido como base del orden simbólico: en donde ubicamos finalmente al Parletre y al Sinthome.

El superyó en el amor intenta en sus mandatos e ideales

Que exista la proporción sexual. La relación sexual con mayúscula, y si no es con mayúscula entonces no es!, pero debería de ser!! Insiste, búscalo!! El superyó en el amor nos hace creer que el amor consiste en hacer existir La proporción sexual, digamos, unívoca y sin barradura. Y Sin embargo la relación sexual "No existe: ni contigo ni sin ti."

El amor resulta engañoso en ese propósito, los momentos de júbilo son los momentos donde el amor "logra su cometido", la ilusión de la completud y satisfacción total. Ya Lacan nos habla del júbilo en el estadío del espejo. Narciso indicaba Freud!

Tan grande es la satisfacción amorosa plena, que el "resto del mundo pierde interés y sentido", ya Freud nos enseñaba que el amor en este sentido de desconocimiento del resto del mundo, de lo avasallador en él, funciona como defensa, negándolo, retirando su libido de los otros objetos del mundo. Nada importa más que tener al objeto/ sujeto, amado. Es tanto como reducir y encontrar simultáneamente, El sentido de La vida ahí.

Dice la canción popular: "Que se quede el infinito sin estrellas y que pierda el ancho mar su inmensidad, pero el negro de tus ojos que no muera y el canela de tu piel se quede igual: Me importas tú y tú y tú y solamente tú y tú ..."

Como el caso de un analizante que estaba dispuesto a perderlo todo "Literalmente", con tal de alcanzar la identidad de percepción fantasmática que reúne los rasgos de su objeto de amor edípico: Una mujer que le excluye el sexo y sin embargo no la mirada de su cuerpo, lo condiciona hasta casarse con ella, a pesar de que está separada del marido más no divorciada!, madre de una hija con padre abandónico. Rasgos que reúnen la condición superyoica del amor que garantiza su "amortificación" por ella.

 

El amor y la verdad como defensa ante lo real sin ley.

Freud nos enseña en la "Interpretación de los sueños" al respecto del deseo, que se trata siempre de la "figuración" del cumplimiento de deseo y no de su cumplimiento real o total, porque eso significaría la muerte, el retorno de la desintegración a un estado inanimado por el deseo. Amor y Muerte coincidiendo, alcanzando su justa proporción.

Por otro lado, los incrédulos del amor, parten de haber descubierto la función del amor y desisten de buscarlo, pero no se dan cuenta que la función de velar lo real, es fundamental para hablar simplemente, para pensar, incluso para asumir que "verdaderamente" se está desengañado del amor. Todo aquel que crea en una verdad, cual sea que ésta sea, es porque la está amando. Incluso cuando Freud propone sus proporciones al respecto, por ejemplo: "Las mociones eróticas a las livianas y las mociones tiernas a las puras", localizando la dificultad superyoíca de los varones de amar y desear a una misma mujer, simultánea e indefinidamente.

La verdad es mentirosa nos dice Lacan, me parece que se trata de eso justamente en la clínica del superyó que practicamos, develar que toda verdad es fantasmáticamente mentirosa, contigo o sin ti.

De ahí que para devenir analista hay que "perder nuestros amoríos con la verdad". Habrá que hacer entonces nuevos propósitos con el amor y con ello un amor que implica una forma de amar, más allá de las proporciones.