GLIFOS
REVISTA DE LA ORIENTACIÓN LACANIANA DE LA CIUDAD DE MEXICO | Nro. 4 - Diciembre 2016
 

CONFERENCIA INTERNACIONAL EN LA UNIVERSIDAD DEL CLAUSTRO DE SOR JUANA
12 de Diciembre 2016

Modificaciones del discurso del amo. Entre H y T.
¿Que propone el psicoanálisis?

Clara M. Holguin

La metáfora del péndulo que ha servido para indicar los cambios en la historia, hoy toma toda su relevancia para dar cuenta de las mutaciones contemporáneas y los efectos en la subjetividad.

Les propongo pensar este movimiento pendular, es decir, los movimientos de, o entre un discurso a otro, a partir de los que conocemos como el discurso del amo, que no es otra cosa, que el discurso que comanda la época y tratar de pensar cuál es el mismo hoy. En otras palabras, ¿qué es lo que comanda nuestras vidas hoy, nuestra subjetividad?, y para decirlo en nuestros términos, ¿qué está en el lugar del agente en el discurso del amo de la época?

He propuesto que en esta ocasión, demos una vuelta por la política de la época y no porque sea experta en ella, sino porque dicha política, y los políticos que la comandan, dan cuenta de aquello que organiza el discurso de la época.

Por eso escogí situar la problemática a nivel de las modificaciones del discurso del amo, entre dos amos, H y T, que como todos saben o podrán suponer, ya el afiche lo muestra, son las iniciales de los nombres de los candidatos presidenciales de la pasada y muy reciente elección presidencial en USA. Juego con la inicial de un nombre, una letra, para de manera irónica, apuntar a la condensación de lo que allí se juega. H, podría querer decir Héroe y T, Triunfador. Entonces, más allá de lo que ellos representan, me parece que la cuestión en juego es lo que allí se materializa, lo que esa letra condensa de goce.

Agregué un "entre" (entre H y T) para situar algo del tiempo, y señalar que estas modificaciones del discurso del amo ubican dos momentos distintos de la historia. Hoy cuando las elecciones dan como triunfador a T, podemos decir que algo se ha movido del entre, que esta victoria pone de manifiesto una suerte de desplazamiento y que estamos más del lado de lo que T, del triunfo, del éxito que de la H, de la heroína.

Frente a la pregunta que aparece como subtítulo, ¿qué propone el psicoanálisis?, agreguemos entonces, que entre H y T, agregamos P, la P del psicoanálisis, la P del psicoanalista y desde allí, nuestra propuesta es introducir esta otra letra como una novedad frente a esos otros dos discursos.

Algo está pasando.

Solo para señalar algunos acontecimientos del mundo, tenemos el no del Brexit, Inglaterra cierra sus fronteras, el no del plebiscito colombiano, Colombia dice al acuerdo de paz, el no a Hillary, un no a la mujer en el poder y lo políticamente correcto y el sí a Trump. ¿Cómo interpretar esto?

Interpretar es al fin y al cabo la función del psicoanalista.

Ahora bien, es importante que podemos preguntarnos siempre frente a acontecimientos o eventos sociales y políticos, si hay algo nuevo en lo que está pasando, hay algo diferente a la versión de la locura humana de siempre. ¿Qué es lo que hoy no anda?, ¿Qué no anda con relación al discurso del amo de la actualidad?

Si no sostenemos esta pregunta los psicoanalistas nos podemos ir por la pendiente de un pensamiento progresista y humanista y hablamos de procesos sociológicos.

Voy a enmarcar las mutaciones del discurso del amo en dos momentos. El primero hace referencia a la caída de lo que se conoce como la función paterna y sus consecuencias. Y el segundo, hace referencia al retorno sensación del Padre, como bien señala el conocido psicoanalista J-A Miller.

1-El primer momento, lo podemos situar en los años 60, una subversión sin precedentes, se produce un movimiento de sustitución del antiguo régimen paterno por otro que destituye al lugar del gran Otro en la cultura, es decir es un movimiento que da cuenta de la caída, el desfallecimiento de la función del padre. El padre, tenía la función de limitar el goce, y ordenar los lazos a partir de la prohibición. Los modos de goce que con ello encontraban un límite a partir del orden simbólico ordenado a partir de Otro consistente, ahora no encuentran límite alguno. Se trata de un empuje a la realización más directa de goces, en donde desaparecen los velos del semblante y se abre la dimensión de lo que se conoce bajo el slogan anything is impossible. Este desfallecimiento, está articulado, como bien se sabe, a los desarrollos del capitalismo anudados con los avances de la ciencia y la tecnología, que permite colocar en el lugar de Otro el objeto. Es la época del ascenso del objeto al cenit social, que no es otra cosa que decir que el objeto comanda nuestro discurso.

Si antes el objeto de satisfacción era un objeto que faltaba, hoy con los desarrollos de la ciencia en su alianza con el capitalismo, el objeto pasa a ser un objeto disponible en el mercado, un objeto al cual se puede acceder, el cual se puede tener. De tal modo que este objeto viene a suplir lo que antes faltaba, viene al lugar de la división del sujeto y en ese sentido tenemos un nuevo uso del objeto, no es un objeto que falta, o que está prohibido y que se busca, sino que es un objeto que completa al sujeto, que da una satisfacción, lo que da cuenta de un época caracterizada por la adicción generalizada.

El sujeto no es representado por significantes rectores. (Muerte de los grandes relatos), sino que se trata de maneras de gozar que se intentan homogenizar. Se los pluraliza, y esa diversidad se hace un pequeño todo, de modo que lo más singular es cada vez más recóndito, se tiende a eliminar la dimensión del sujeto (y la exaltación de pequeños relatos, caleidoscopismo)

Se constata que el modo de relacionarnos con los objetos no es el de la prohibición, sino el imperativo, hay más bien un mandato que ordena gozar, satisfacerse.

Hay menos simbólico, menos prohibición, por lo tanto más real.

En esta vía, el sujeto, como dice Lacan, queda reducido a ser una pura mercancía, somos proletarios, para aludir al único síntoma social, pero no en el sentido dado por Marx. Alude a la idea de que somos todos trabajadores, tenemos que vender y vendernos como mercancías.

Hay una expresión que sirve para interpretar lo que la época sintomatiza y que puede dar cuenta del alcance de esta mutación: la feminización del mundo. Se trata, de un lado, del ascenso de las mujeres, del auge de las mujeres, pero no solamente en la carrera social y política, es decir la existencia de algunas "mujeres de hierro" que se erigen en el lugar del Otro en la cultura, lo cual no es otra cosa que el llamado a la función del padre, renovado en la actualidad y sino un empuje a lo ilimitado, que las mujeres encarnan, en tanto que en ellas algo está situado por fuera de la ley (fuera de la lógica fálica, que es la lógica del padre) y por ende son más sensibles a la inexistencia del Otro, lo que las hace más orientadas y cómodas con la época. Entonces empuje a lo ilimitado, por fuera de la ley.

Creo que estarán de acuerdo conmigo en señalar aquí que H, Hillary representa muy bien la mujer al poder frente a la decadencia del sistema político de los padres de la democracia, del sentido de los partidos. Ella da cuenta cómo las mujeres vienen a tomar el relevo para dar sentido a eso, las mujeres en el S1, en el lugar del mando, en el poder. El problema, a mi juicio, es que H, llega tarde, en un momento donde el discurso progresista, los mejores valores y lo correctamente político aparece cada vez más decadente, en tanto que la homogenización, la higienización, la estandarización del mundo, o lo que llamamos la universalización, el para todos y el todos iguales, empieza a mostrar sus más terribles consecuencias.

¿Cuáles consecuencias de esta evaporización del padre?, Lacan lo dice con todas las letras, frente a la evaporización del padre y la universalización, encontramos la segregación.

Cito a Lacan en la famosa Nota al padre: "Creo que hoy en día, el rastro, la cicatriz de la evaporación del padre, es algo que podríamos poner bajo la rúbrica y el título general de la segregación. Creemos que el universalismo, la comunicación en nuestra civilización vuelve homogéneas las relaciones entre los hombres. Por el contrario, pienso que lo que caracteriza nuestro siglo, y no podemos dejar de percibirlo, es una segregación ramificada, acentuada, que se entremezcla en todos los niveles y que multiplica cada vez más las barreras (Nota sobre el padre. Lacan. Lacaniana 20)

Entonces, si de un lado, frente al desfallecimiento del padre, se produce la pluralización del padre, es decir, la pluralización de funciones que viene a operar en el lugar que antes ocupaba esa función única. Esto es, la multiplicación de los discursos comunitarios, una multiplicación de significantes amos, que llevan a la multiplicación de culturas, de grupos y en consecuencia la creación de barreras, fronteras y más fenómenos de vecindad, que nos coloca en la época de lo múltiple, a pesar de estar en plena globalización -las naciones han dejado de funcionar como Uno, para pasar a funcionar como grupos-. De otro lado, lo que esto tiene como efecto, enfrentamientos y fenómenos de violencia comunitaria porque se produce una especie de caos en los grupos, de conflictos en ausencia de un poder único que pudiese mantener lo Uno.

Ni el discurso del amo clásico, ni el discurso universitario parecen poder alojar al sujeto. Más bien se evidencia cada vez más cómo queda desalojado, por fuera del lazo social. Desde el discurso del amo clásico, encontramos que ya los asideros simbólicos que organizaban la vida, no sirven y no se sabe cómo usarlos, no se sabe qué es y para qué sirve una mamá o un papá. Del lado del discurso universitario, donde el lugar del padre era ocupado por el saber y se suponía que por esta vía, se sabía lo que había que hacer, lo que encontramos es que este discurso todo el tiempo evalúa, pide exámenes para poder quedar inserto en el discurso.

Cada vez somos más empujados a quedar sin lazo con el Otro, por fuera de un vínculo social a expensas del objeto y su satisfacción, de ahí la necesidad de armar comunidades de goce.

Este fuera del vínculo social o fuera del discurso tiene como correlato el afecto de la angustia. El sujeto objetalizado y enfrentado al objeto sin velo alguno. De ahí que lo que se viva de manera cada vez más patente y como síntoma de la época es una angustia generalizada. No tenemos donde ser alojados. En la angustia, la dimensión del Otro se eclipsa, hay un nexo del significante con lo real.

¿Qué es lo llamativo?, que precisamente, como lo dice Miller, cuando creíamos haber entrado en la posmodernidad, es decir en el régimen del más allá del Edipo, en el régimen del Otro que no existe, en la época del no-todo (que nos ubica del lado de la lógica femenina) e intentábamos ingeniárnoslas con la época de la permisividad, con el ocaso del significante amo y con el reino del capitalismo –destinado, según Lacan, a promover el S/ al lugar del agente, ….lo que encontramos más bien es un retorno sensacional del discurso del amo. (Miller, Lacaniana 20).

2-Y es aquí donde situaría la segunda mutación del discurso del amo, donde ya no se trata de la inexistencia del Otro, sino del retorno sensacional del discurso del amo, como dice Miller.

Esa es la sorpresa!!!

Pero esta sorpresa es lo que nos permite entender mejor la cita mencionada "Creo que hoy en día, el rastro, la cicatriz de la evaporación del padre, es algo que podríamos poner bajo la rúbrica y el titulo general de la segregación". Porque no se trata, como dice J. C. Indart, como se creyó, que la segregación era producida por la gestión técnico capitalista, ya de alcance global, sino que lo que causa segregación. Es la volatilización del vínculo social. Esa evaporización deja algo que no sabemos si se va a evaporar, deja una cicatriz y en esa cicatriz está el nudo de la lógica de ese vínculo social milenario. En otras palabras, podría decirse en principio que no es por la universalización, porque ella busca no segregar, apunta al todos iguales, sin embargo, es precisamente y aquí la paradoja en esta búsqueda del todos iguales, que se deja al sujeto por fuera del vínculo social, desalojado, se pierde toda singularidad y por lo tanto va a intentar alojarse donde pueda, hacer un vínculo con el otro. Y como sabemos, como lo demostró Freud, cada vez que alguien trata de hacer comunidad, grupo, esto se hace sobre la base de la segregación, del sacrificio. Es necesario siempre dejar uno afuera, al menos uno. Es la lógica del padre y la excepción

Si hablamos de una cicatriz que se mantiene a pesar de la evaporización del padre, es ésta. El núcleo real de toda constitución de grupo. Freud lo explicita muy bien a partir de su muy conocido mito de T y T. Para constituir el grupo, la comunidad, la civilización, fue necesario aniquilar al padre, al proto-padre. Proto-padre, que como sabemos se deduce de la civilización como momento mítico. Lo que interesa es que este proto-padre, tenía el goce total, gozaba de todas las mujeres, tenía la satisfacción total y para pasar a la cultura, Freud indica un doble movimiento, el asesinato del proto-padre por lo hijos, más el pacto fraterno. No es uno sin el otro. El asesinato solo hubiese dado otro proto-padre, el macho de la horda no hubiese ido a ese lugar y no cambiaría nada, lo que cambia es que sobre ese asesinato se hace un pacto fraterno, que es lo que se conoce como la entrada de lo simbólico y la constitución de la civilización. El pacto fraterno es un pacto que implica una renuncia que Freud la explicita de manera muy simple, hay que repartir ese goce total (repartir el botín del enemigo) y la manera de repartirlo es ninguno va a tener el goce total. Lo que importa es que nadie tenga el goce total. La civilización está montada en una renuncia doble, dejar a uno por fuera, sacrificarlo y el pacto fraterno. Lo que Lacan llama el Nombre del padre es lo que queda de ese proto-padre, queda el recuerdo de aquello. Es NP es un ideal, un significante y la figura de un padre muerto.

Esto arma una civilización religiosa, pero al fin y al cabo la civilización del NP donde se separan lugares, en un costado está el goce y del otro la ley. (La fiesta totémica se hace una vez por año y está regulada por la civilización.). (Fabián N.)

Entonces, la lógica paterna implica siempre una segregación, para constituir el grupo es necesario dejar algo afuera. Ejemplos de esto tenemos miles.

Entonces la lógica del padre, el nudo real de esta lógica, es el asesinato. No hay civilización sin asesinato del padre. Es lo que no cesa de no escribirse, es lo real en juego. Si quieren es la violencia de la civilización y el triunfo de la religión.

La lógica del padre implica una función universal, un conjunto cerrado que permite decir "todos nosotros" y de ese modo queda algo afuera, al menos uno que no, necesario para armar un orden. Uno queda afuera, por eso decimos que el nudo de la lógica del padre es la segregación. Es necesario que al menos uno que queda excluido para poder decir todos nosotros. Allí hay algo real, se sacrifica uno para que tome consistencia el nosotros.

Es allí donde Miller, se pregunta, si precisamente este retorno sensacional al discurso del amo, no es un rebrote del arcaísmo. El retorno de la estructura edípica, un retorno sensacional del Otro que existe, que dice dónde está el bien, y donde está el Mal. Esto me parece que es a lo que Lacan alude cuando nos dice que la evaporación del padre no es sin resto, sin rastro, sin cicatriz.

Así, en el siglo XXI, no solo somos testigo de la caída del padre y con ello la evidencia de la inexistencia del Otro, sino que aparece Otro que existe. (Nota al Padre). Un Otro absoluto, que es un Uno, que requiere de sacrificio. Se podría decir que se produce un giro que va del Nombre del padre como organizador, al imperio del Uno, en el que cada quien reclama, exige y hace valer su derecho a gozar. Allí, donde no existe el Otro, hay lo Uno.

Este Uno, es la cicatriz, el rastro que dejo la evaporación del padre.

Y lo que va a decir Lacan, quien no sucumbe en esa lógica, cuando toca la angustia de la disolución del vínculo, quién no sucumbe a hacer lazo de este modo, incluso al precio de la segregación.

Más allá de tener o no tener, lo que se evidencia es que como efecto de la inexistencia del Otro, que implica, como hemos visto, un quedar fuera de discurso y por lo tanto angustiado, se requiere asegurar un lugar, se requiere de hacerse a un discurso, tener un vínculo social, tener un lugar en el Otro, es decir se requiere el padre, y eso nos introduce de nuevo en la lógica del nombre del padre o si quieren en lo esencial de su lógica, su nudo real.

En otras palabras, la evaporación del orden paterno nos muestra como vestigio lo esencial de su lógica paterna, que es la segregación. El nudo de la lógica del padre, lo real de esa lógica, es lo que no se evidencia cuando pensamos la función del padre como metáfora, que es siempre una sustitución.

Y aquí es donde aparece nuestra T, Trump. Donald quien promete un lazo social. Un vínculo, allí donde los sujetos se han quedado sin lugar, sin puesto, sin dinero, etc. Y no es como se ha dicho una epopeya, para él nada es imposible, él encarna eso como gran empresario. Este empresario, sexista, se declaró explícitamente a favor de implementar políticas segregativas, y eso es lo que se vota como programa, para solución de la angustia, del miedo, del síntoma contemporáneo. Así encontramos que el muro en la frontera con México, la prohibición del ingreso a los musulmanes y otras restricciones migratorias, la libre posesión de armas, la reducción de impuestos y las medidas económicas de corte proteccionista son sólo algunos de los ejes de un discurso que sedujo a los votantes suficientes pero que puso en estado de alerta a gran parte del mundo.\

No hay que dudar de la eficacia, pero ocurre que se presenta atada a una locura tonta, que su peinado, puede representar (Juan Indart, pág. 85). Ese rasgo puede aglutinar millones de lectores como se ha demostrado.

En otras palabras, Donald encarna una paradoja, (Juan Indart) por un lado representa el empresario, no el político, que demanda el poder para gobernar su país y resolver los problemas, es decir aparece al mismo tiempo como alguien partidario de la caída de todas las barreras para la expansión homogénea de los mercados y sin embargo, agita sin tapujos para sus electores las banderas del retorno de un "nosotros" a construir por la radical segregación de los otros.

Donald no se presenta del modo políticamente correcto. Él se presenta como aquel que da solución frente a lo que no anda, frente al discurso dominante, frente al síntoma. Si el síntoma es no tener vínculo y la angustia que representa no tener lugar, estar desalojado del lugar del Otro, el propone vincularse con otro síntoma, el recurso de la segregación para reinventar el lazo social.

Trump obtiene su fuerza, como dice Milner, del miedo que siente los gobernados, que están dispuestos a hacer sacrificios para que un gran Otro, en este caso, el poder del Estado los proteja. Trump les promete un leviatan protector. Es para protegerse del pequeño otro que el individuo busca refugio del lado del poder. Él es una figura mesiánica que viene del lado de la segregación. El discurso es 'te voy a resguardar segregándote, separándote en una burbuja, del resto del mundo'. En esta lógica, el otro es un peligro inminente, pero ya no se trata de Stalin -por ejemplo- sino del congénere, del semejante"

Como dice Agnes Aflalo, Trump, Durante su campaña electoral, no escondió ni sus inclinaciones populistas ni sus simpatías por las Repúblicas tiránicas. Haciendo alardes de poder, él ha fustigado a las élites y en particular a aquellas que hacen funcionar las instituciones democráticas. Ha vanagloriado el derecho a los negocios eliminando sus deberes (impuestos entre otros), ha hecho conocer su gusto por degradar a las mujeres, ha cultivado el odio por el otro, ha mantenido la idea del chivo expiatorio haciendo una lista consecuente. Y con el Last but not least1, él ha vendido el sueño del "hombre providencial". No ha cesado de repetir que él era el único que podría salvar a los americanos del malestar que los habita, levantando un muro infranqueable entre estos y los otros amenazantes.

El veredicto de las urnas en los Estados Unidos muestra que el retorno del amo es inevitable, mucho más feroz que aquel que en principio fue reprimido. El malestar persiste entonces, y persistirá sin duda por mucho más tiempo.

El retorno del amo se manifiesta en todo lugar, tanto en nuestras democracias laicas como en los Estados religiosos autoproclamados. El odio hacia las mujeres que culmina en una pura cultura de muerte prospera cada vez más, a tal punto que no encuentra ninguna institución que pueda bloquearle el camino. Nuestras democracias han sabido fundar estas instituciones y las han hecho vivir contra las tiranías del ayer. Necesitaremos aún un esfuerzo más para hacerlas vivir en el mañana. Trump es una de las caras de la América de hoy en día. Pero esta América es mucho más grande que él.

Esta lógica, que va más allá de la lógica del padre como metáfora o quizá habría que decir más acá, da cuenta del nudo de esta lógica paterna, nos muestra que la "La relación de identificación al líder que vinculan a los miembros de la masa entre sí, se sustenta en la exigencia de satisfacción libidinal. Esta exigencia de goce sin límite es la que anima al líder y lo hace inquietante. (Es el caso de las comunidades de goce). Los procesos pulsionales reinan como amos. Ya lo decía Freud, la identificación tiene una base afectiva. Nuestra época ha acentuado el exceso del goce, pensando poder deshacerse del amo.

Es un retorno a la psicología de las masas, pero se evidencia que el núcleo de todo lazo social no puede ser pensado únicamente en términos de identificación, unificación, prohibición, cultura, civilización, hay la presencia ineludible de la pulsión de muerte. En otras palabras, esto permite deducir que el lazo social actual, más que fundarse en la identificación al líder, como nos enseñó Freud, se fundamenta en este primer rechazo pulsional: "la lógica por la cual Lacan construye cualquier conjunto humano opera una torsión sobre la Metapsicología freudiana, que Lacan llamará identificación segregativa"[1] donde se pone de relieve el acontecimiento de cuerpo común.[2]. Es lo que se demuestra en la proliferación de comunidades (religiosas o no) que fundadas en afectos compartidos, tales como la angustia, el amor, el odio tienen como finalidad la búsqueda de una "identidad" "segregativa" (grupos que identifican según un rasgo y de ese modo se segregan). Padecemos de esa cicatriz.

Frente a la inexistencia del Otro, aparece Otro que existe. (Nota al Padre). Otro absoluto, que requiere de sacrificio. Este Otro, es un amo, un Uno totalizador y único, cuya unidad no viene dada por ninguna imagen, sino por un imperativo, pero no en el sentido de la prohibición, sino una ley de hierro representado por un S1 solo, como lo han mostrado los atentados que vienen sucediendo en el mundo, donde impera un superyó insensato, se está muy cerca de la fragmentación corporal como lo demuestra las prácticas de la auto-detonación, a pesar de, o justamente a causa de esa voluntad imperativa de unificación" (GS), que piden un sacrificio.

¿"Cómo nosotros, quiero decir los psicoanalistas, vamos a responder a eso: la segregación puesta a la orden del día por una subversión sin precedentes"? Aquí aparece la P.

La experiencia analítica se ofrece como un tratamiento frente a la segregación. La posición del analista es anti-segregacionista, en tanto que la formación analítica permite a cada uno acercarse a aquello segregado para encontrar un saber hacer ahí con eso, bajo la forma de la invención sintomática.

Lacan creía que el discurso psicoanalítico proponía algo diferente a la nostalgia por el nombre del padre, sino como decía nuestra colega argentina Silvia Salman, la proximidad a un mundo más femenino.

Mundo más femenino, que no corresponde a lo que se conoce como feminización del mundo, donde las mujeres toman el lugar de los S1, sino un mundo que introduce una lógica diferente a la del todo y la excepción, que conocemos como la lógica del no-todo; que tampoco es la lógica de la incompletud, sino la de la inconsistencia, una inconsistencia que permita alojar lo singular de cada parlêtre, su extimidad.

Propone la singularidad del síntoma para alojar esa segregación propia de cada uno, que implica el reconocimiento de la diferencia, para con ello hacer la comunidad del uno, uno, uno.

Podría decirse que no será Ni al modo Hillary, ni el modo Trump, sino al modo analítico.

El psicoanálisis aparece como un instrumento frente a los imperativos de la época, frente a la pulsión de muerte, al contario de creer en la nostalgia al padre, cree en el síntoma, cree en la solución singular de uno por uno. Y propone una solución nueva, el amor como vía para hacer condescender el goce al deseo. Un nuevo régimen del lazo social a partir de las particularidades del deseo humano y no de la identificación. (A partir de la pérdida).

Será de lo que hablaremos mañana durante las Jornadas.


NOTAS

  1. Laurent. E. "El racismo". Lacan cotidiano. http://www.eol.org.ar/la_escuela/Destacados/Lacan-Quotidien/LC-cero-371.pdf
  2. Laurent, E. El cuerpo hablante: El inconsciente y las marcas de nuestras experiencias de goce*
    https://dl.dropboxusercontent.com/u/36624810/%C3%89ric%20Laurent%20-%20El%20cuerpo%20hablante.%20El%20inconsciente%20y%20las%20marcas%20de%20nuestras%20experiencias%20de%20goce%20%2819.4.2016%29.pdf