NEL México
Boletín No.6: El banquete de los analistas
 

El Simposio de Platón, Anselm Feuerbach, 1873.

 

I. Editorial

Hablar del Banquete desde el psicoanálisis de orientación lacaniana inevitablemente nos remite a escritos y seminarios como Subversión del Sujeto y Dialéctica del Deseo (1960), La Transferencia (1960-1961) y La Identificación (1961-1962). En ellos, Lacan hace lecturas de espíritu freudiano que hacen resonar en las voces de Fedro, Pausanias, Erixímaco, Aristófanes, Agatón, Sócrates y Alcibíades, la imposibilidad de poder decir algo sensato sobre este tema, y es que, "en cuanto uno comienza a hablar sobre el amor, desciende a la imbecilidad" (Lacan, 2004: 17). Por ello, no cesa de sorprendernos a analistas, practicantes y analizantes, el descubrir que la potencia del discurso analítico se funda en esta debilidad.

En este sentido, el espíritu que deseamos alimentar durante nuestras primeras jornadas se asemeja a un convite en el que cada uno podrá levantar su copa y hacer un encomio al Eros —imaginario, simbólico y real—, que nos reveló Lacan. Y como todo banquete comienza con algunos aperitivos, en este número podrán degustar algunas contribuciones que algunos de nuestros asociados han puesto sobre la mesa, gracias a la cuidadosa extracción de citas sobre el amor realizada Rosana Fautsch y Silvana Di Rienzo. Que disfruten su lectura.

Diana Montes Caballero.

 

II. Encomios

2.1 El banquete antifilosófico de Lacan. Diana Montes Caballero

¿Por qué reconozco en la lectura lacaniana sobre El Banquete uno de los actos antifilosóficos que alimentan el espíritu de la Escuela?

Durante años, Jacques Lacan hizo múltiples vituperios y apologías al Eros sirviéndose de referentes lógicos, topológicos y estructuralistas llevados al límite de su falla. Esto permitió clarificar que un análisis sólo es posible si el acto analítico logra distinguir "entre el dicho y una posición al dicho, siendo esa posición el propio sujeto" (Miller, 2005:42). En este sentido, el psicoanalista francés jamás analizó a Sócrates ni a ninguno de los personajes del Simposio, sino que se mantuvo atento de las modalizaciones de los dichos y decires presentes en el discurrir de las voces.

Años más tarde, Jacques-Alain Miller nos convoca al banquete de los analistas (1990-1991), y extrae algunas proposiciones sobre los efectos de asistir a un banquete-síntoma, es decir, sobre los efectos de participar de una vida de Escuela. ¿Por qué arriesgarse a las privaciones, frustraciones y castraciones de la vida de Escuela cuando el discurso analítico no admite el imperativo 'todos juntos'?

Las Escuelas asociadas a la AMP toman como referencia a la Escuela Freudiana de Paris fundada en 1964, porque ésta recupera el espíritu griego en el que "un conjunto de personas siguen una enseñanza capaz de modificar su experiencia" (Miller, 2000:42). Retroactivamente Miller encuentra en El Banquete de Platón una de las orientaciones que Lacan legó a todos los que apostamos por esta experiencia: la transferencia que realmente importa apunta a una causa y no a una persona.

Para adentrarnos en la radicalidad de esta tesis, hay que recordar una y otra vez cómo son las interpretaciones lacanianas sobre El banquete, y durante El Seminario 8. Para ello me serviré de dos viñetas.

En el primer encomio Fedro alaba y reconoce a Eros no sólo como el dios más antiguo, sino como la causa de todos los bienes, introduciéndonos a la ciudad de los amados y de los amantes (erómenos y erastés). La genialidad lacaniana consistió en hacer de esta distinción el problema esencial del amor. La disparidad subjetiva de la transferencia entre Sócrates y Alcibíades, al igual que entre el analista y el analizante, no se debe a una simple disimetría entre los sujetos en juego. Lo que Lacan lee y hace resonar es que en la relación de amor, el otro no es sujeto, es objeto. Más específicamente, el objeto perdido que busca recuperarse tras la acción del significante sobre el cacho de carne. Por tanto, el Agalma, correlato anticipado del plus de goce, no es sino el semblante de la causa de deseo. Desde esta posición el amor es recíproco, porque uno mantiene la ilusión de (re)encontrar en el otro aquello le hace falta. Ésta es la lectura lógica, pero el detalle surge de la experiencia y de la práctica: ningún amor, ni siquiera el que vulgarmente se nombra como "platónico", apunta por lo Bello hacia el soberano Bien. Asistir al convite de Kant con Sade (Lacan, 1963), puede darnos una idea precisa del por qué no nos embrollamos en las cuestiones estéticas ni morales del Eros de los analizantes.

De cada una de las voces presentes en el "banquete de los banquetes" (Miller, 2000:25), Lacan extrae importantes consecuencias. Pero eso no es todo; a diferencia de todos los comentadores filosóficos y literarios, para Lacan el verdadero movimiento se da en la irrupción del discurso a cargo de Alcibíades. El decir del atractivo y agudo conversador ateniense, cambia la regla del juego: en lugar del hacer el elogio a Eros, hace el elogio de Sócrates y, por si fuera poco y como si no se supiese amado por su maestro, le reclama un signo de ese deseo. En otras palabras, Alcibíades encarna la histerización del discurso, necesaria para comenzar un análisis.

El que Sócrates no responda a la demanda de amor de Alcibíades, por todas las razones que los comentadores de Platón quieran, no cambia el resultado: Alcibíades deja el lugar de amado para ocupar el lugar de amante. La pregunta de Lacan por el acto y el deseo del analista se apoyará en este punto para retomar nuevos bríos. Años más tarde, Miller nos remite nuevamente a este punto, partiendo de otras preguntas: ¿Quién está invitado al banquete de los analistas?, ¿quién invita?, ¿qué se come ahí? (Miller, 2000:25).

No hay retórica capaz de dar respuestas convincentes a quienes no están dispuestos a consentir una experiencia de Escuela, pues sólo la experiencia del análisis las hace ex-sistir como verdaderas preguntas abiertas. Por lo tanto, y pese al malestar inherente que ello produce, cada uno responde de su relación a la Escuela y de su relación al deseo, ¿al deseo de qué?, al deseo de saber, al deseo de inventar un amor al saber que dista de ser filosófico, porque más que del pensamiento necesita de un cuerpo para encarnarse. En otras palabras, participar de la vida de Escuela es un acto antifilosófico necesario para advertir la potencia del amor, más allá de sus dimensiones imaginarias y simbólicas.

 

2.2 Decir "te amo" es no saber qué se dice. Edna E. Gómez Murillo

"Para pasar la página, diré que lo importante en lo que revela el discurso analítico, y sorprende no ver su fibra en todas partes, es esto: el saber, que estructura en una cohabitación específica al ser que habla, tiene la mayor relación con el amor. Todo amor encuentra su soporte en cierta relación entre dos saberes inconscientes.

Cuando enuncié que la transferencia era motivada por el supuesto sujeto de saber, no era sino aplicación particular, especificada, de lo que yace en la experiencia. Les ruego que consulten el texto de lo que enuncié aquí a mediados de año sobre la elección de amor. Hablé, en suma, del reconocimiento, del reconocimiento por signos siempre puntuados enigmáticamente de la forma como el ser es afectado en tanto sujeto del saber inconsciente.

No hay relación sexual porque el goce del Otro considerado como cuerpo es siempre inadecuado —perverso, por un lado, en tanto que el Otro se reduce al objeto a— y por el otro, diría, loco, enigmático. ¿No es acaso con el enfrentamiento a este impase a esta imposibilidad con la que se define algo real, como se pone a prueba el amor? De la pareja, el amor sólo puede realizar lo que llamé, usando cierta poesía, para que me entendieran, valentía ante fatal destino". (Lacan, 1992:174)

Decir "te amo" es no saber qué se dice. Se sabe de eso todavía menos en tanto de lo que sí se sabe es de "te engaño" "te evacúo" "te daño". Esto es lo más insoportable, lo más oculto, lo menos pasado a lo simbólico y sin embargo, lo más propio del sujeto: lo pulsional entramado con significantes silenciados, incluso forcluídos. Entonces ¿por qué dice Lacan que "…el saber, que estructura en una cohabitación específica al ser que habla, tiene la mayor relación con el amor"?

El saber cohabita con el ser que habla, estructurándolo. La caja de resonancia es poseída sexualmente por el fonos del lenguaje, inseparable del fonema, a esto le llama Lacan la copulación del sujeto con el saber. Sin embargo, se trata de un encuentro en el que lo biológico de la copulación falla: no todo del lenguaje va a resonar en esa caja y las resonancias que se logren, serán el saber no todo y único de cada urna. No hay ley física que ajuste las piezas de esta copulación, no hay química que la sostenga; lo naciente de cada desproporción es un hablanteser.

Ese resto que cae es materia que goza de parlotear por un amor. Porque no tiene un lugar preciso, el viviente admite la palabra que se le ofrece, como posibilidad de lazo al Otro superlativo que lo acoge. Le viene del Otro la palabra con la que puede continuar vivo y a ello le da la nominación de amor. El Otro le ama o no le ama, o le ama a veces en consonancia con las palabras dichas.

Esta forma de amor supone que hay un tesoro de los significantes que el Otro posee. Es ese supuesto la aparición de un inconsciente como lo imposible entre el viviente y él mismo, desde ahí se busca un saber en el Otro, se presiente en el otro en el encuentro imaginario de los cuerpos especulares, pero no es más que "fatal destino" ante el cual puede ocurrir la valentía de otro amor más real.

 

2.3 Aun es el nombre propio de esa falla de donde en el otro parte la demanda de amor. Alejandrino Franco.

"El goce – el goce del cuerpo del Otro – sigue siendo pregunta, porque la respuesta que pudiera constituir no es necesaria y todavía más. No es tampoco una respuesta suficiente, porque el amor pide amor. Lo pide sin cesar. Lo pide … Aun. Aun es el nombre propio de esa falla de donde en el otro parte la demanda de amor." (Lacan 1992:12)

Una respuesta que no es necesaria ni suficiente es una respuesta que no encuentra un lugar en el Otro, ni desde el Otro, denota una cierta incompatibilidad con el significante, mucho más cuando a ese Otro no se le da una materialidad puramente significante, sino que además tiene un cuerpo. Está vivo, algo no ha pasado de lo crudo a lo cocido.

El Otro no opera desde la atribución. Se trata de una pregunta no como otras, es una, que nunca deja de serlo, que sigue siendo. No deja de ser. No pierde su ser de pregunta en una respuesta.

La petición es pues una pregunta sin respuesta pero que no para, que gesta un nombre propio para una falla en el Otro, pero ya no por el significante, sino por el cuerpo.
Este es el escenario en donde el amor se pide a sí mismo, donde está solo. En donde no encuentra un signo de diferencia con el sino goce del cuerpo. Lo uno no responde más que lo uno.

¿Qué se espera aun del amor en pleno siglo XXI?.

Amantes que mueren en espera de un encuentro virtual que cumpla todos los requisitos de una lista cerrada, sin historia, o que borra una historia, cuerpos sin antes, niños pegados a un dispositivo que les ofrece todo.

Es decir, cuerpos desenganchados del Otro con cuerpo. Es el siglo de los que renuncian a la pregunta por el goce precisamente para comprar una respuesta que sirva para algo.
Porque al servir, el cuerpo del Otro deja de fallar. Y nada, responde.

Ahí el psicoanálisis propone …Aun.

 

III. Inicia el ciclo de cine: Amo en ti, algo más que tú

El cine, la ciudad y el psicoanálisis es un espacio constituido en nuestra Escuela para la interlocución entre los actores de la cultura y las artes. Nos alegramos de iniciar el ciclo Julio-Noviembre 2016, Amo en ti, algo más que tú, que acompaña el trabajo hacia las Primeras Jornadas de la NEL-Ciudad de México: ¿Ni contigo ni sin ti? Lo que dice el psicoanálisis del amor.

Iniciamos con el film The lobster del realizador griego, Yorgos Lanthimos y guión de Efthymus Filippou. El film explora las relaciones humanas, a diferencia de sus largometrajes anteriores, de un modo más romántico, incluso dice Lanthimos, hay melodrama. En una entrevista afirma: "No quiero expresar un mensaje en especial… Intento explorar el tema de la película ¿Cómo perciben las personas la soledad? La película está estructurada de tal manera que nos podemos plantear preguntas. La cinta empuja a plantearnos preguntas. Intento ver la manera en que se organizan nuestros modos de vida". Es bajo estas premisas que Yorgos Lanthimos es un maestro a la hora de introducir el Unheimlich freudiano para hacer de lo familiar de nuestros modos de vida, de las normas, del lazo amoroso, algo extraño, ominoso, inquietante.

Los invitamos a disfrutar de un extraordinario film rodeado del paisaje irlandés con un reparto genial, para luego de la proyección, conversar a partir de los comentarios de la escritora y guionista, Alejandra Mofatt y el asociado de la NEL-Ciudad de México, Edgar Vázquez.

FECHA: 16.07.2016
HORARIO: 17.30 hs.
LUGAR: Sede de la NEL-Ciudad de México

Más información en: http://www.nel-mexico.org/index.php?sec=El-cine&file=El-cine.html

BIBLIOGRAFÍA

  • Lacan, Jacques. El Seminario 8: La transferencia (1961-1962). Paidós. Buenos Aires. 2006.
  • Lacan, Jacques. El Seminario 20: Aún. (1972-1973). Paidós. Buenos Aires. 2004.
  • Miller, Jacques-Alain. El banquete de los analistas (1992) Paidós. Buenos Aires. 2000.
  • Miller, Jacques-Alain. Introducción al método psicoanalítico. Paidós. Buenos Aires. 2005.

 


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Silvana Di Rienzo Fernando Eseverri

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